El Ministerio de Salud provincial, a través de la Subsecretaría de inclusión para Personas con Discapacidad en una iniciativa en conjunto con la Asociación de Padres de Personas con Sordoceguera y/o Discapacidad Múltiple de Argentina, informó sobre la importancia de identificar los distintos bastones que utilizan las personas para movilizarse según la discapacidad visual y auditiva que poseen.

Para las personas con discapacidad visual, el bastón es la principal herramienta de movilidad, ya que les permite manejarse de manera independiente y desarrollar ciertas acciones de manera autónoma. Si bien es importante contar con cierta independencia en determinadas circunstancias, resulta imprescindible saber que tipo de diversidad funcional poseen las personas que utilizan estos bastones para poder asistirlos en caso que sea necesario.

Actualmente y a nivel internacional, existe el bastón blanco, utilizado por personas ciegas sin ningún resto de visión; también se encuentra el bastón verde, que es usado por personas con baja visión; y el bastón rojo y blanco, utilizado por personas con sordoceguera, es decir, personas que no ven ni oyen.

QUÉ ES LA SORDOCEGUERA

La sordoceguera es una discapacidad que implica la pérdida de la visión y audición, suficientemente severas como para afectar la comunicación, la movilidad y el acceso a la información y el entorno.

Para contrarrestar este efecto hace falta la intervención de un profesional específico; es decir, un acompañante terapéutico con una formación específica en sordoceguera y sus formas de comunicación, quien debe trabajar en forma colaborativa con la familia de la persona y un equipo multidisciplinario formado por docentes, psicólogos, trabajadores sociales, fonoaudiólogos.

Asimismo, es de gran importancia identificar un diagnóstico temprano, para que pueda ser acompañado por un programa educativo adecuado.

ADVERTENCIA ANTE UNA PERSONA CON SORDOCEGUERA

Es necesario saber cómo se debe actuar frente a una persona con sordoceguera y qué se debe tener en cuenta a la hora de interactuar con ellas:

En un primer momento se le debe dar a conocer la presencia de otra persona, tocándola suavemente en el hombro o en el brazo y si está concentrada en la realización de alguna tarea, se debe esperar hasta que pueda atenderla para no causarle susto o sorpresa, es necesario anticipar todo y decirle el nombre.

Además, se le debe hablar despacio, mirarla a la cara, aunque no pueda responder, y sobre todo tener paciencia al conocerla, porque debido a las dificultades en la comunicación esto puede ser algo lento ya que a veces puede estar aprendiendo a hacerlo.

En caso de que utilice audífonos se debe dirigir de manera clara y directa, vocalizando bien, evitando los lugares ruidosos para desarrollar una conversación (es probable que escuche más de un oído que de otro, en este caso es necesario ubicarse del lado que escucha).

También, si conserva resto visual, es necesario ubicarse donde se pueda ver, un lugar bien iluminado hará más eficaz la comunicación, quizás pueda entender a través de la labiolectura o la lengua de señas.

Si la persona sabe leer es importante escribir en un papel blanco con letras grandes, frases sencillas y en tinta negra para que el contraste sea mayor y si no lee ni sabe lengua de señas se le debe mostrar los objetos.

Al caminar, la forma correcta de guiarla es dejar que tome el brazo por el codo o el hombro de la persona que lo acompaña, pero nunca llevarla delante. Es necesario trasmitirle lo que sucede alrededor, permitirle tocar, indicarle las escaleras, cordones y pozos en el suelo.

Finalmente, el acompañante debe despedirse cuando se tiene que retirar, ya que las personas con estos tipos de discapacidad, no tienen otra forma de saber de la presencia o ausencia y sí la ausencia es por un momento, es preciso avisarle y dejarlo en un lugar cómodo y seguro.