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Las marcas de la infancia

Marcelo Rocha, psicólogo oriundo de Firmat, presentó su ultimo trabajo “Las marcas de la infancia. Destinos de lo sensible”, y fue entrevistado por Firmat24.

En el marco de los cuarenta años del Jardín “Emma S. de Mazza”, el psicólogo -y ex alumno de la institución- Marcelo Rocha, presentó su libro “Las marcas de la infancia. Destinos de lo sensible”. La actividad -con entrada libre y gratuita- se llevó a cabo el jueves 17 de septiembre, a las 19 horas, en la sede del Jardín. Acompañaron a Rocha en su presentación, el periodista Mariano Carreras y el psicólogo Eduardo de la Vega. Además, hubo un acompañamiento musical a cargo de Diego Zabala y dibujos de Ale Moris.
En la previa, Firmat24 dialogó con Rocha en una jugosa charla donde explicó los inicios de su vocación y carrera a través de este nuevo libro que busca llevarnos de viaje a la infancia, donde nacen nuestras marcas que nos determinan como personas posteriormente.

¿Cuál es la temática central de este trabajo?

Se trata de un libro que lo vengo laburando desde hace 5 años. Últimamente con las entrevistas que me han hecho respecto del libro me hace dar cuenta que lo empecé a construir desde que tenía 5 o 6 años. Tiene que ver con la mirada que yo fui construyendo desde niño hasta lo que soy hoy y que representa un poco de lo que este libro quiere mostrar: “somos aquel niño que fuimos”. Estoy seguro que ese niño Marcelo tiene algo que ver con este Marcelo psicólogo de hoy. Resulta este libro una conjunción del encuentro de mi niño y yo.

¿Y sobre la fundamentación, que podés decir al respecto?

Primero y antes que nada, es un libro para todo público. Yo he escrito cuatro libros en torno al tema de la discapacidad, pero este libro particularmente es apto para todo aquel que lo quiera abordar. No es un libro de autoayuda, pero sí te va a permitir encontrarte con tu infancia. Es un libro que pretende colaborar y contribuir al rescate de la sensibilidad humana. En estos tiempos agresivos, líquidos, materialistas, lo único que me preocupa a mí es saber dónde fueron quedando las experiencias sensibles. La esencia del libro es rescatar en todos los adultos aquellas experiencias de niño que nos han marcado y nos han llevado a ser lo que uno es.

Cuando te encontrás con un adulto e intentás hacerle reflotar esa idea de su niñez, ¿con qué te encontrás?

Particularmente, esto empieza a surgir desde que empecé a trabajar en consultorio, escuchando a mis pacientes “eso me marcó” y “aquello me marcó” “esto que me pasó cuando era chico es una marca”. Después iba a tomar un café con compañeros y comentaban sobre asuntos que lo habían marcado en su infancia, en reportajes periodísticos a personalidades se volvía a repetir la idea. Entonces empecé a pensar enserio de dónde salía esta idea del concepto de “marca” como algo que queda fijado desde la infancia del ser humano a muy temprana edad y que tiende a repetirse.

¿Y cómo repercute en el presente de esa persona?

Claramente, y fíjate que este libro lo venía armando y escribiendo, pero el libro me cierra del todo cuando hace dos años estuvo Víctor Heredia acá en Firmat, y vuelvo a escuchar -porque ya lo había escuchado varias veces pero en ese momento me resonó con una fuerza particular-  la anécdota que cuenta siempre antes de cantar “El viejo Matías” donde relata una historia de su infancia que lo marcó, y en base a esta historia vivida a muy temprana edad con su padre, él siendo adulto recrea la canción más bella. Dice: “y de repente sin darme cuenta, me vienen súbitamente estas palabras, yo siendo adulto, la lluvia al viento, eran dos hermanos corriendo por el terraplén. Esto indudablemente lo hace acordar a la escena vivida en su infancia. Todo esto cierra mi hipótesis, y las ideas que yo venía trayendo, que también se fueron cerrando con un libro que sacó hace tres años uno de los psicoanalistas más importantes del mundo que se llama Juan David Ignacio con el cual tuve un par de diálogos interesantes vía telefónica ya que es rosarino pero vive en París, y que habla de que el inconsciente es la repetición, que significa esto. Que todos los humanos tendemos a repetir nuestros errores, y no sólo nuestros errores sino también lo que vivimos. El libro se fundamenta en todas estas ideas, repetimos nuestro pasado, somos nuestro pasado. Lo que yo digo en este libro es que lo mejor que nos puede pasar es encontrarnos con ese pasado, aceptarlo y convivir con él aunque sea traumático. Si bien en este libro trabajo mucho lo que son las marcas de la infancia de orden no traumática.

Más bien llevando estas experiencias para el lado de la sensibilidad…

Hay experiencias nostálgicas también pero no traumáticas, eso lo dejamos para un próximo libro.
Esas marcas que pueden repercutir de manera critica…
Exactamente, en el caso de Heredia, esas marcas de la infancia que lo transformaron en el Víctor Heredia adulto lo hicieron poder escribir canciones de un alto impacto y contenido social, porque él siendo niño había vivido esa situación, un pordiosero tirado en un banco, esa escena le quedó grabada y ahí es donde él dice: ahí yo conocí la pobreza y la humildad. Esa fue su marca, y de la cual ya no se pudo despegar nunca más.

Y a Marcelo Rocha, ¿cuál fue la marca que lo llevó a ser Marcelo Rocha psicólogo y escritor?

El primer recuerdo que tengo y que lo narro en el libro es a mis viejos llevándome en bici hasta la escuela Sarmiento, una bici vieja y oxidada que recuerdo hacia un cierto ruido y chillido, y esas más de 20 cuadras que no terminaban más. Esto repercutió en mí, en lo más profundo de mi ser. De esta experiencia yo pude darme cuenta que ya nada ni nadie me iba a parar. Con esfuerzo y vocación iba a llegar a ser lo que quería ser en la vida, en este caso ser psicoanalista y trabajar en pos del bienestar de otros porque esta es la marca que me dejaron mis viejos. La apuesta de este libro es reflotar las cuestiones sensibles y que nos pongamos a pensar en que los seres adultos que hoy son agresivos o que delinquen o ejercen violencia sobre otros seguramente han tenido marcas traumáticas en su infancia y que a toda la sociedad le corresponde trabajar al respecto.

Fuente: Iván Crespo.

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