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Opinión: ¿Hacia dónde marcha nuestra salud?

Por Dr. Ramiro Huber
Consultor en Gestión de Servicios de Salud

Por Dr. Ramiro Huber
Consultor en Gestión de Servicios de Salud


De manera muy simple podemos diferenciar dos grandes grupos de sistemas de salud.

De un lado se agrupan los sistemas que interpretan a la salud como un derecho humano universal, y para poder garantizarlo el Estado asume un rol rector y garante de la cobertura de todos los ciudadanos, del acceso integral a servicios de calidad y del financiamiento solidario y equitativo.

En el extremo opuesto se ubican los sistemas que entienden a la salud como una mercancía cuyo consumo debe ser sólo regulado por el mercado, y cada quien accede en función de su capacidad de pago y del seguro que
decidió o pudo contratar.

Sin entrar en detalles sobre los orígenes y las formas en las que nuestro particular sistema de salud argentino se fue estructurando a lo largo de su historia, lo cierto es que no goza de buena salud, y desde hace mucho tiempo padece serios problemas de fragmentación, es ineficiente si consideramos los resultados sanitarios obtenidos, y es extremadamente desigual entre provincias y entre regiones.

¿Qué sucede a nivel nacional?

Las señales que surgen desde el Gobierno Nacional son desalentadoras y arrastran la situación a un verdadero escenario preocupante. Sólo para enunciar algunas alertas de lo que sucede:
• Salud perdió el rango de Ministerio, y conjuntamente fue reducido su presupuesto,
• La compra y provisión de vacunas se redujo peligrosamente,
• Nación se desentiende de Prog. de Salud que transfiere sin recursos a las Provincias,
• La recesión económica genera desempleo y pérdida de cobertura de Obras Sociales,
• Los aumentos otorgados a las Pre Pagas obliga a muchas personas a abandonar la cobertura o a pasar a los planes parciales “low cost” que recientemente autorizó el gobierno macrista.

¿Cuál es el escenario provincial?

En un país federal, en el que las políticas de salud son principalmente provinciales y el rol rector del nivel nacional tiende a desaparecer, es muy difícil construir un modelo de salud uniforme y nacional.

Cada provincia intenta o elige un rumbo de desarrollo con horizontes muy inciertos y desiguales.

En este sentido la Provincia de Santa Fe corre con cierta ventaja respecto de otras. Enfrenta la compleja y grave situación que describimos, con la fortaleza que le otorga el antecedente de las gestiones sanitarias públicos estatales de los últimos 30 años (gestiones peronistas y socialistas) que con
sus matices, dieron a Salud un lugar relativamente importante, con nivel técnico y con gestiones transparentes; cuenta con un empresariado de la salud privada comprometido con el desarrollo y la innovación tecnológica del sector; y entidades gremiales profesionales que respaldan con su historia su clara vocación de servicio junto a la defensa de los intereses de sus representados.

No obstante estas ventajas, la situación que nos toca vivir exige –a mi juicio- de la suma de voluntades, del acuerdo entre actores del sector, de generosidad e inteligencia para lograr el sendero de reformas que nos permita consolidar un sistema de salud provincial que contemple e integre
funcionalmente a los subsectores de la seguridad social, al privado y al estado, que organice a los prestadores en redes regionales de atención, que contenga y supere los buenos antecedentes que en materia sanitaria acumula esta Provincia, que seamos capaces de construir un verdadero pacto por la salud de todos los santafesinos… El desafío no es sencillo, pero no estamos tan lejos del objetivo… de nosotros depende.

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