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Avanza el estudio de nanogeles para tratamiento oncológico

Desarrollan geles diminutos para movilizar y liberar las drogas en el
tejido tumoral. Ensayos en ratones mostraron buenos resultados en
cáncer de mamá. El proyecto es desarrollado por científicos de la UNL, la UNC y el CONICET.

Transportar las drogas dentro del organismo para que se 
liberen directamente en el tejido tumoral es uno de los objetivos con 
los que avanza la nanomedicina. Investigadores de las universidades 
nacionales del Litoral y de Córdoba y del CONICET fueron capaces de 
desarrollar partículas que cumplen ese trabajo de delivery, escapando 
del sistema inmunológico y acumulándose en el tumor.

En ensayos con ratones, lograron reducir a la mitad el volumen del 
tumor utilizando la droga encapsulada en un nanogel comparándola con 
la de la droga libre. Esto implica, también, una disminución 
significativa de las consecuencias no deseadas de estas terapias que 
incluyen, entre otras, cardiotoxicidad, la caída del pelo, nauseas y 
vómitos.

Julio Cuggino, investigador del INTEC (UNL-CONICET) integra el equipo 
que llevó adelante estos ensayos en modelos animales.
–¿Por qué usar nanopartículas para transportar y liberar drogas?
–Las nanopartículas, debido a su tamaño tan pequeño, tienen la 
capacidad de ingresar dentro de una célula. Por lo tanto para 
enfermedades como el cáncer, donde se debe llegar al núcleo de una 
célula con los fármacos para matarla, el transporte en nanopartículas 
puede incrementar el índice terapéutico del fármaco por lo que se 
requerirán menores dosis y habrá menos efectos adversos.

–¿Cómo hacen esto las nanopartículas?
–En los tumores sólidos las nanopatículas cargadas con fármaco pueden 
acumularse por el efecto de permeación y retención. Las células de los 
vasos sanguíneos cercanos al tumor están más separadas entre sí porque 
el tumor crece de forma descontrolada y por lo tanto da lugar a que 
las nanopartículas de un determinado tamaño puedan penetrar solo esos 
sitios (y no en otros lugares) y acumularse en tumor. Una vez allí, 
las nanopartículas puede entrar a la célula y liberar el fármaco para 
matar la célula tumoral.

–Ese es el objetivo de las nanopartículas, pero por qué desarrollar 
nanogeles.
–Un nanogel es un gel a escala nanométrica. Es básicamente una red de 
polímero tridimensional entrecruzada que puede albergar una gran 
cantidad de agua en su estructura. Dentro de esa red tridimensional 
donde hay poros se pueden cargar fármacos dentro de sus cavidades para 
ser transportados a sitios deseados para combatir alguna enfermedad.

–¿Qué características tienen que tener los materiales que utilizan 
para aplicaciones nanomédicas?
–En el caso particular de la utilización de nanogeles en cáncer 
debemos considerar que sean biocompatibles, para no ser tóxicos para 
el cuerpo humano. También deben ser biodegradables, para que no se 
acumulen en diferentes órganos luego de su utilización. Deben ser 
blandos y elásticos, para que puedan acomodarse al ingresar a la 
célula y deben ser de un tamaño de entre 50 y 200 nanómetros para que 
sean lo menos reconocidos por el sistema inmune del cuerpo humano que 
podría eliminarlos.

–¿Cómo fabricaron estos nanogeles?
–Utilizamos una técnica de polimerización por 
dispersión/precipitación. Básicamente, se colocan los monómeros, el 
agente entrecruzante y un surfactante en agua. Comienza a formarse el 
polímero y a medida que se agranda se torna insoluble en agua, con lo 
cual tiende a precipitar. Así, los polímeros pueden controlarse en 
tamaño debido a que tienen que llegar a un determinado peso para que 
precipiten y se obtienen nanogeles de tamaños similares, lo que es 
necesario para su aplicación farmacéutica.

–¿Cuáles son los mayores desafíos para que estas tecnologías lleguen 
a los pacientes?
–El mayor desafío es lograr que mayor cantidad de nanogel cargado con 
fármaco llegue y se acumule en el tejido que está enfermo, como por 
ejemplo en un tumor. Actualmente algo así como un 5 a 10 % del total 
que se inyecta en el cuerpo llega al sitio que corresponde, lo otro se 
pierde por diferentes vías lo que dificulta el traspaso a la 
aplicación verdadera. Para eso se intenta esconder al nanogel del 
sistema inmune disminuyendo su tamaño, aunque no demasiado para que no se elimine por orina. También se puede modificarlo químicamente con 
polietilenglicol en su superficie para que sea menos reconocido por el 
sistema inmune. Otro desafío importante es lograr que la nanomedicina 
que uno desarrolla pueda siquiera ser ensayada en humanos para 
estudiar su performance, aunque eso tiene mucho costo y aspectos 
éticos que no son fáciles de sortear.

–¿Ya hay nanogeles en uso en la medicina?
–Hay nanogeles basados en pululanos modificados con colesterol que 
transportan agentes inmunoterapéuticos y tiene aplicaciones como 
vacunas para inmunoterapia, aunque todavía están en estudio de fase 
clínica.

-Los resultados que obtuvieron son buenos y promisorios, ¿cómo 
debemos interpretarlos?
–La tecnología que nosotros desarrollamos sirve para transportar 
cualquier tipo de fármaco oncológico que sea soluble en agua y que 
posea alguna carga positiva en su estructura, hidrocloruro de 
doxorubicina por ejemplo. Sin embargo, no se puede extrapolar el 
estudio que se hizo para tratar tumores de mama en ratones a otro tipo 
de tumores sin antes haberlo probado con ensayos en animales. De la 
misma manera, no se puede extrapolar los resultados al tratamiento de 
un cáncer de mama en humanos. Los resultados que obtuvimos son 
alentadores, pero para pasar de ello a un estudio clínico se necesitan 
muchos millones y considerar muchas cuestiones antes de invertir ese 
dinero.

Equipo de trabajo:
Dr. Julio Cuggino – Instituto de Desarrollo Tecnológico para la 
Industria Química (INTEC), CONICET-UNL.
Dr. Gerardo Gatti – Fundación para el Progreso de la Medicina. 
Laboratorio de Investigación en Cáncer.
Dr. MatiasPicchio – IPQA-CONICET, Departamento de Química Orgánica, 
Facultad de Ciencias Químicas, UNC
Dra. Mariana Maccioni – CIBICI-CONICET, Departamento de Bioquímica 
Clínica, Facultad de Ciencias Químicas, UNC
Dr. Luis Gugliotta – Instituto de Desarrollo Tecnológico para la 
Industria Química (INTEC), CONICET-UNL.
Dra. Cecilia Álvarez Igarzabal – IPQA-CONICET, Departamento de Química 
Orgánica, Facultad de Ciencias Químicas, UNC

Fuente: UNL

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